Un tren de pueblo.

Hoy leí el Samper Palillero. Me encantan los escritos de Manuel y también como es este caso los de José Antonio Espes.  Leanlo no tiene desperdicio y es tan autentico, verdadero y cotidiano como la vida misma, la vida de los de los pueblos claro.

Lo digo muchas veces y lo voy a repetir otra vez y creo que lo haré muchas mas.Tenemos unos políticos  que en su mayoría no se enteran ni les importa lo que pasa a su alrededor, ni pajotera idea tienen. Estos días están con la historia de la despoblación rural, pero como no se les cae la cara de vergüenza, pues por dos motivos, porque no la tienen y porque no saben y cuando alguien no sabe pues su ignorancia es escandalosamente ridícula. Aquí tenemos un ejemplo de como se apoya a las gentes rurales para que puedan despalzarse. Cuanto hace que nuestros representantes no montan en un tren de estos de pueblo, pues ahí tienen la respuesta, lo que ellos no utilizan no existe, ni es necesario. Me caliento con estas cosas, pero es que si nos pasamos por la estación de La Puebla de Híjar es mas de lo mismo o peor.

Hay algunas estaciones de pueblo, en las que la gente que monta en el tren tiene que sacar el billete en el revisor, porque no hay otro lugar donde sacarlo, si este no pasa, no saca billete, si no saca billete, es como si no hubiera montado para las estadísticas, y si según las estadísticas no monta nadie, pues la linea puede ser cerrada.

(Pascual Ferrer Mirasol).

Sobre caminos y railes. De una grata nostalgia a una miserable ignominia y cabreo.

Desde hace casi 20 meses por razones muy personales hago uso, dos o tres días al  mes, del tren, nuestro querido y  nostálgico tren, con el itinerario Samper Zaragoza y viceversa; he de reconocer que me resulta agradable y placentero, me hace recordar de zagales que subíamos a Zaragoza en aquellos trenes de vapor y las cosas que más recuerdo cuando paso a la  altura del Burgo de Ebro es ir paralelo a la vía que venía del ferrocarril de Utrillas, me sentía más importante porque iba en un tren que corría más y la máquina era más  grande y echaba más humo; el pasar por los túneles de entrar a Zaragoza y te hacían cerrar las ventanillas para que no  entrase humo y carbonilla que  si  te daba en la cara y los ojos tenía su peligro, y llegar a la estación del Sepulcro con  tanto ruido de trenes y gentes, cada uno a su labor o a su bola cómo se dice ahora.

He de reconocer que me sigue gustando  después  de 50 años (medio  siglo), se  respiraba  más  humanidad en las estaciones, la de Arriba y la de Abajo, con sus  botijos de  agua  para los viajeros; lo que más me llamaba la atención era que en el chorrico pequeño  le  ponían  una  vuelta de  alambre de espino para que  nadie  bebiera a morro y te  decían que así no podían beber los tiñosos; tanto en cualquiera de  as dos estaciones, el personal que las atendía eran en su mayoría personas del  pueblo y te hacían sentir como en casa. Ahora las cosas han cambiado, EL PROGRESO que nos acecha y nos embolica a todos por igual.

El  otro día subo a la estación con el coche que pone el  Ayuntamiento, que da un buen  servicio, un  matrimonio, los  dos  jubilados y yo prejubilado; la  señora le dice a su  marido  ya le pedirás la llave del  servicio, el  marido bien  mandado se la pide al  Jefe  de  la estación y  con mucha  educación  le contesta que no se la puede dar porque se lo han prohibido sus  superiores, ya que no hay  personal  que  pueda  hacer la limpieza que  corresponde por salubridad por no haber  presupuesto asignado; LOS RECORTES, se   te queda una cara entre embobado y cabreado pensando que te toman el  pelo pero NO,  a mear a la calle como las cabras con el culo  al  aire. Si te apreta un poco, un hombre puedes mear contra un tronco, una pared y ya está, pero una mujer tiene derecho a mear con DIGNIDAD, sea chica joven, señora mayor, que esté preñada o una abuela; que a sus años le digan que no puede mear con DIGNIDAD por los famosos RECORTES que no se los cree nadie hasta que no lo ves o lo vives como me sucedió días atrás, “cuando venga el tren ya meara”.

Como os decía antes, en uno de los viajes en la estación de Samper monto una mujer joven que estaba trabajando haciendo una encuesta sobre el uso que se hacía del tren, con mucha cortesía y educación me pidió después de identificarse como encuestadora que si me parecía bien contestar a sus preguntas. Ella lo grababa todo en su móvil y lo  apuntaba, he de reconocer que hizo un trabajo  extraordinario y me gustaron sus preguntas; me dijo que la valorase de 00 a 10 tocando todos  temas: personal, horarios, limpieza de trenes, los  billetes si eran caros o baratos; la puntualidad, no se dejó ni una sola pregunta del cuestionario que llevaba, pero de repente cuando preguntó sobre la  higiene en las estaciones me entró un REPELÚS de  cabreo al recordar lo acaecido semanas atrás y le conté lo que me pasó en la estación de Samper con los dos ciudadanos usuarios del tren; la  Ignominia que es que una mujer, tú misma si hubieses ido de pasajera  en vez de  estar  trabajando  “a  mear a la calle con el  culo  al  aire” porque lo deciden cuatro ILUMINATIS corbatilleros desde Barcelona, Madrid, Zaragoza, Teruel, que  son  unos culandrones pelotilleros que  piensan  que los que van en los  trenes  de  Segunda  División no  tienen  derecho  a  mear  con  DIGNIDAD. Ella me dijo que eso lo habían pasado pero que no le veían solución fácil, yo le dije ¿me dejas que te dé una solución más o menos buena y que haya dignidad para los usuarios del tren? ¡si, claro me comentó!, todos hemos visto o estado en eventos  multitudinarios  con muchas personas, obras , fábricas, donde existen los “wáteres  químicos”, con un camión grúa pequeño los  recoge los limpian y los  higienizan en función  del uso que se les dé,  ése es  un  gasto  que  pienso  lo  podían asumir  los  ayuntamientos  como  las  recogidas  de  otros  residuos, posiblemente con 10 minutos menos de fuegos artificiales en las fiestas, dos o  tres  meriendas  menos  de  ESAS  de  gratis total…, la  DIGNIDAD de  nuestras  mujeres  vale  más  que eso y se lo merecen como seres humanos que son o somos; la encuestadora me dice que he hablado muy claro y sensato,  ¿de  cara  a mis  superiores le importaría identificarse para dar  credibilidad  a  la encuesta?,  sí ha de  servir  para hacer  las  necesidades  fisiológicas con DIGNIDAD SI me  identifique  con  nombre y  apellidos,  y  número  de teléfono, lo que Ella me pidió, ya que hizo una  encuesta  buena, ágil  y  cordial (buen trabajo).

NOTA:  Señor Don José Luis Soro Domingo, Consejo de Vertebración del Territorio y Vivienda del Gobierno de Aragón: un conocido común me dice que es persona sensible y cabal, así pues, trate de poner en valor la DIGNIDAD de las personas que emplean el tren. Desde mi querido Samper de Calanda, gracias y saludos cordiales.

José Antonio Espes Sevil.

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