Leer para no tragar.

Como digo tantas veces leer es muy sano y enriquecedor, aunque a veces haga reflexionar y darnos cuenta de donde estamos, como estamos, con quien estamos y que tragamos. Pues nos estamos tragando a Mariano, y con muchos pelos, ¡¡Que tragaderas!!.  (Pascual Ferrer Mirasol)

Lean , lean y veran.

Rajoy un líder ‘ejemplar’

José Luis Corral . El Periodico de Aragon, 06/05/2017

El pasado jueves, en un discurso pronunciado en Madrid en unas jornadas de directivos, Mariano Rajoy dio un sorprendente consejo a los jóvenes. Pásmense ante sus palabras: «Es importante manejarse en la vida, saber manejarse en situaciones difíciles. Saber decir que sí, saber decir que no, saber mirar hacia otro lado cuando hay que hacerlo». No, no se trata, aunque lo parece, de un monólogo del Club de la Comedia ni de unas frases del Teatro del absurdo o sacadas de una película de los hermanos Marx, sino de las recomendaciones del presidente de la nación a quienes desean labrarse un futuro.

Probablemente el señor Rajoy, no sé si de manera consciente o insensata (o ambas cosas a la vez, que también es posible), estaba reflexionando en voz alta sobre su forma habitual de actuar en política y en la vida. Porque este hombre es capaz de decir que sí y que no a la misma propuesta según le venga bien a él, o le interese en cada momento. Y porque en eso de mirar para otro lado tiene tanta experiencia y maestría que podría impartir un curso especializado.

Aunque intento encontrarlos por algún resquicio y pongo toda mi buena voluntad y mi mejor empeño en ello, no comprendo qué méritos, qué cualidades, qué virtudes ni qué capacidades tiene don Mariano para ser el líder indiscutible de su partido y para presidir el gobierno de España.

Los políticos, y más el presidente del Gobierno, deberían ser ejemplares en todo lo concerniente a lo público: en el manejo de la cuentas, en la transparencia, en dar explicaciones, en atender a los problemas de la gente, en evitar las injusticias, en promover la cultura, en combatir la corrupción… Pues bien, en mi opinión, el señor presidente no ha hecho nada de esto, y sigue sin preocuparle en absoluto. Lo ha dejado bien claro en su lamentable intervención del jueves: «Saber mirar hacia otro lado cuando hay que hacerlo».

No, señor Rajoy. Un líder político, un presidente demócrata, decente y digno, no pude decir que sí y que no según le convenga, ni mucho menos debe mirar hacia otro lado cuando está viendo la corrupción, la incompetencia y el saqueo de lo público. Un líder que se precie y que ame a su país debe afrontar los problemas, dar la cara, ser el primero en el esfuerzo y en la ejemplaridad, y el último en retirarse.

Me temo que si vinieran mal dadas, en vez de quedarse el último defendiendo una posición, Rajoy sería el primero en salir huyendo. Eso sí, lo haría con todo disimulo, mirando hacia otro lado. Algunos incluso aplaudirían.

Se trata de fabricar idiotas

José Luis Corral , El Periodico de Aragon, 29/04/2017

 

Parece que el Ministerio de ¿Educación?, dirigido por el ministro Íñigo Méndez de Vigo, que a este paso va a hacer bueno al nefasto José Ignacio Wert, tiene previsto eliminar del bachiller la asignatura de Literatura Universal. Primero se cargaron la Filosofía, ahora la Literatura, y la siguiente, supongo, será la Historia. Poco a poco, pero sin cesar, esta pandilla de conservadores rancios, prepotentes y soberbios, se ha propuesto liquidar todo aquello que en educación suene a humanismo, conciencia crítica, valores sociales, cultura y libre pensamiento. Año tras año, plan tras plan, a los recortes en educación se suma la supresión de las asignaturas que hacen posible que los alumnos de Secundaria tengan acceso a todo aquello que significa progreso intelectual, valores morales y paradigmas éticos.

Aunque estos dos ministros tienen estudios y se han labrado un curriculum, lo han hecho siempre a la sombra del poder, aprovechándose de sus relaciones políticas, independientemente de sus conocimientos y su ¿valía?, para medrar y conseguir alcanzar tan relevantes cargos.

La llamada Ley Wert, una de las peores que se han aprobado en la etapa democrática, fue la culminación de todo un proyecto para formar individuos acríticos, para fomentar las desigualdades en la educación y para acabar con el acceso universal a la formación como personas cultas. Esa ley ha sido reprobada por el Congreso surgido de las últimas elecciones generales, pero el Ministerio de Méndez de Vigo anda buscando fórmulas tramposas para seguir cumpliendo el objetivo que los conservadores españoles siempre han procurado en esta materia: hacer de la educación un instrumento más para seguir monopolizando los privilegios del acceso al conocimiento.

Pues bien, mientras esto –que es lo trascendente, lo importante y lo esencial para una sociedad civilizada y moderna– ocurre, las buenas gentes de la oposición andan sumidas en sus líos: los de Ciudadanos denunciando de boquilla la corrupción del PP pero apoyando a sus gobiernos y dispuestos a aprobar sus presupuestos; los del PSOE criticando las políticas del PP pero sosteniéndolas en lo fundamental; y los de Podemos peleándose entre ellos por ver quién acude a las tertulias en los medios de comunicación, para no decir otra cosa que sandeces e incongruencias.

Por eso, me da la impresión de que la casta política, encantada de haberse conocido como está, desea por unanimidad que los nuevos españoles sean cada curso de Secundaria más idiotas. Así les va bien.

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