Los pueblos no se mueren, los matan.

Titulo mi columna con la muy interesante y reflexiva frase que leí en la cabecera de una noticia de este mismo periódico, era una vecina de Ariño comentando lo que ocurre en estos mismos momentos en nuestra comarca.

La frase es contundente y muy ilustrativa, si a eso le añadimos un par de datos, seguramente nos situaremos con una perspectiva más objetiva acerca de la verdadera magnitud del problema que enfrentamos.

Entre 2009 y 2016 solo sumando Andorra y Ariño, las dos localidades con mayor afectación en el tema del carbón, la pérdida de habitantes es en total de 740 habitantes, son muchos, demasiados, en una provincia desangrada por el problema eterno de la despoblación.

740 son más habitantes que multitud de pueblos de la provincia, solo 24 de los de los 236 pueblos que existen en Teruel tienen más de 740 habitantes. 740 son muchos cortados y cervezas que se han dejado de tomar en los bares, son muchas barras de pan que se han dejado de vender, son muchos brazos trabajando y produciendo, independientemente si se trataba de niños, de personas mayores o de gente joven, es una pérdida de población alarmante que de seguir en este ritmo llevaría a nuestros pueblos casi a la extinción en apenas unas décadas.

En estas tierras las cosas suceden sin prisa y parecen poco cambiantes, llevamos toda la vida con los mismos problemas y hablando de las mismas cosas, pero ahora la realidad nos aplasta como nunca antes.

¿Y cómo han matado a los pueblos? Me pregunto, dos maneras han sido muy frecuentes en su actuar, la retórica vacía y el no asumir responsabilidades.

La retórica hueca la hemos soportado desde hace mucho tiempo, palabras como lucha o reindustrialización, las hemos desgastado de tanto utilizarlas sin acompañarlas de un plan, de una línea de trazado claro, de una estrategia.
La de no asumir responsabilidades, es la otra, el desastre de nuestros polígonos vacíos, del dinero sepultado en proyectos fallidos. Nadie parece ser el responsable, nadie es culpable, todos sobre el papel, sean del partido que sean, dicen apoyar el carbón, dicen apoyar la reindustrialización, aquí nadie ha firmado nada, nadie sabe nada.

Yo también pienso que,efectivamente, los pueblos no mueren, los matan, pero ¿Quién los mata? ¿Quién los está matando? Porque es con decisiones que se matan, no los mata la nada, los matan las manos de los que firman, las cabezas de los que deciden, importante que no nos olvidemos de eso, ya hemos creado bastante retórica vacía y bastante irresponsabilidad, por favor, no creemos también impunidad, esto tiene víctimas, porqué tiene verdugos.

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