UN CUENTO.

De vez en cuando salirse de lo que es la rutina está bien, con este cuento vamos a tratar hoy de salirnos del infernal  bullicio que a menudo  nos estresa, este es uno de esos cuentos que se contaban hace años, alrededor de un poco de comida y bebida, en armonía. Y que se han vuelto a contar.

Ediciones Cordelería Ilustrada público este y otros cuentos hace unos años. La publicación se llamo “Cuentos de Sastres”.

Asi comenzaba la publicacion: La propiedad de los textos, ilustraciones y “pensamientos” son de sus autores primero, y del mundo mundial despues (aunque no sabemos si en ese orden extricto). El libro Cordelero cuesta menos comprado que fotocopiado. Asi somos los cordeleros. Ilustrados… de la Ilustracion.

 Seguía así a modo de presentación:

Estos cuentecicos se cuentan las mañanas de los sábados en el rincón o en la puerta del Bar El Volante. Según el tiempo que haga y las ganas de fumar que tengan los sastres. En ello están: El Rafael el Farolero “Sastre Mayor”, El Campana, El Prisco, El Inés, El Marqués, El Román, El Currante y alguno más que por allí va cayendo y metiendo la patica… así como nosotros pecadores.

“El Tio Calzorras” y los pájaros negros:

“El Tío Calzorras”, tenía una noguera, (nogal), en la huerta de Híjar, pero no cataba una nuez, pues unos pájaros negros se le comían las nueces por la noche. Sus vecinos de huerta se le reían y le tomaban el pelo con lo que comían los dichosos pájaros negros. Pájaros negros que “El Tío Calzorras” jamás había visto, puesto que solo actuaban por la noche. “El Tío Calzorras” ya desconfiaba de los vecinos y se cansaba de tanto cachondeo, pero decidió seguirles la corriente. Cuando aquel año maduraron las nueces, volvió el cachondeo de los vecinos y uno de ellos le aconsejo:

Yo les daría a las ramas con pez y así cuando se posen los pájaros negros, se quedarán pegados y tú no tienes más que pegarles cuatro tiros y terminado el problema.

“El Tío Calzorras” les dijo que cualquier día haría lo de la pez y a ver que pasaba.“El Tío Calzorras”, (cansado del cachondeo y de no catar las nueces), y un amigo, fueron una noche a la huerta, trabajaron a destajo, cortaron la noguera, se llevaron la madera, y las raíces las arrancó el tractor, dejando un agujero considerable, y se las llevo lejos, donde no pudieran verse. Por la mañana cuando llegaron los vecinos a la huerta, encontraron al “Tío Calzorras” en medio del bancal con la escopeta, jurando y mirando el horizonte. Curiosamente no estaba la noguera. Los vecinos sorprendidos se acercaron a preguntarle qué había pasado, qué había sido de la noguera y de los pájaros negros. “El Tío Calzorras” les explicó lo ocurrido:

 Ayer por la tarde al oscurecer bajé a dar pez a las ramas y hoy cuando rayaba el alba, he venido con la escopeta y abundantes cartuchos para dar buena cuenta de los pájaros negros. Cuando he llegado, no cabía uno más en la noguera, tal que era toda negra, pero cuando les he soltado el primer tiro, han echado todos a volar y se han llevado la noguera. Por allí han “marchau”…

Los vecinos no daban crédito a lo que veían, un agujero como si hubieran arrancado el árbol y ni rastro de él. Al final no sabían ni qué decir, ni qué hacer, ni a quién contar semejante historia que les acababa de contar “El Tío Calzorras”.

Pascual Ferrer Mirasol

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s