PARA ESOS SERES TAN MARAVILLOSOS QUE SON LAS MADRES

Másteres de bancal

Mientras la pobre recogía las gavillas del bancal, yo decidí que quería venir al mundo. Cogieron el carro y la mula y nos llevaron al pueblo. ¡Vaya parto para ambas! :ella se desgarró (no se conocían las episiotomías), y yo nací con la cabeza como la mitra de San Braulio (siempre me lo recordaban las abuelas). Cuatro días mal contados y …¡al bancal otra vez!

La recuerdo siempre allí, de sol a sol. Mientras agachaba el riñón con la azada, nos iba impartiendo los másteres como churros. ¿Materias?, de lo mas variadas: Economía: “No hay para otros zapatos, encoge un poco los dedos porque al curso que viene ya llevarás los de tu hermana“; Relaciones Sociales: “Venga, juega con tus primas y cuidad de las pequeñas“; Educación: “Déjale la silla a la abuela, que es mayor“; Higiene y Seguridad: Ese es el lavado del gato, quítate bien las legañas, que luego se te ponen los ojos rojos“; Deporte y Salud: “Hala, a correr, que llegáis tarde a la escuela –había casi dos kilómetros hasta el pueblo–“; Relaciones Internacionales: “Os va a tocar dormir  en el suelo con el colchón de rayas, que vienen los tíos de Francia a pasar unos días“; Fauna y Naturaleza: “En acabar los deberes hay que segar hierba para  dar de comer a los conejos y a los tocinos“; Restauración: “cuando hierva el puchero con las judías, échale dos patatas y luego, a por caracoles, a ver si este domingo podemos hacer paella”; Arte: “coge la brocha y dale cal a esa pared que ya tiene descorchados“; Enfermería:”Ven que te pongo un pañuelo en el rasguño”… Justicia: ¡Dale la mitad a tu hermana!, ¡Como me quite la zapatilla…!  Y mil más, de los que tengo  buen título.

Lo suyo, lo nuestro, fue una constante Universidad  al aire libre, llena de espigas y amapolas, de cierzos y nevadas, de soles y tormentas. Y ellos, los mejores padres, y nuestros mejores maestros. Por eso, hoy, que mi madrecica va a cumplir noventa años, quiero felicitarla y darle las gracias por todo lo que me sembró dentro. Y, en ella, a todas las madres del mundo; grandes, sabias, honradas y buenas. ¡Cuánto que aprender! ¡Os queremos, guapas!

Teresa Rubira

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