A vueltas con el patrimonio…

…y lo que te rondaré, morena.

sinagoga

Aragón, corazón sefarad

Por Lucía Conte [Tarbut Híjar]

Hace algunos meses empezamos a compartir las impresiones que nos había dejado la visita a algunas juderías aragonesas. Nuestro periplo por las juderías aragonesas continúa, y se ha convertido en todo un viaje de descubrimiento personal y profesional. Más allá del innegable atractivo turístico, artístico y patrimonial que han tenido nuestros paseos por el Aragón judío, el objetivo principal de éstos es aprender de las personas e instituciones que han hecho una gran labor en la restauración y puesta en valor de los antiguos barrios judíos de sus localidades, detectar el estado de conservación de las juderías más inexploradas y establecer contactos para trabajar en coordinación y en red.

Los frutos primeros de este viaje no se han hecho esperar: los “cals” aragoneses se están moviendo y muchos de nosotros ya estamos encaminados a establecer una red de colaboración y de proyectos conjuntos en una región, Aragón, que está en el corazón de Sefarad.

No es fácil resumir en una crónica breve lo que las juderías aragonesas nos han revelado, lo que hemos sentido al pasearlas, y los caminos de futuro que nos han abierto.

Empezamos por las jornadas “Retorno de Sefarad a Tarazona”, que volvieron a ser un éxito: las rutas guiadas por calles entoldadas, las actividades al aire libre para todos los públicos, la comida sefardí, el taller de aromas, y los conciertos y paseos bajo la luna de agosto nos transportaron de nuevo a una Tarazona medieval y judía. La ciudad vuelve a transpirar el respeto y el reconocimiento por una de las ricas culturas que integran su personalidad y la de sus habitantes. Y eso, gracias al éxito de las iniciativas de rehabilitación y promoción turística que la han llevado “del olvido al orgullo”, como cuenta Javier Bona, presidente de Tarbut Tarazona en su artículo más reciente (artículo en Tarbut Tarazona: Judería de Tarazona: del olvido al orgullo).

Paseamos nuestro interés, nuestra curiosidad y nuestro entusiasmo por una buena parte de la región visitando los barrios judíos de Daroca, Cariñena, Jaca, Ruesta, Sos del Rey Católico, Uncastillo, Ejea de los Caballeros, Luesia, Biel, El Frago, Luna, Zaragoza, Belchite y Albalate del Arzobispo. En ellas pudimos comprobar cómo todavía hoy se conservan vestigios materiales y documentales de la presencia de aljamas judías florecientes que vieron truncada la vida de su comunidad por la expulsión de 1492, cuando los “cals” se convirtieron -como las personas- en “Barrios Verdes” o “Barrios Nuevos”.

En las juderías cincovillesas pudimos identificar muchos puntos en común que las hacían reconocibles: la presencia de gallizos (o callizos), la situación de los barrios respecto al resto de la localidad, y la abundancia de cruces en las jambas de las puertas, junto a lo que un día fueron mezuzot, como testimonios en piedra de la conversión forzosa. En centro de Interpretación de la Palabra Rabí Yom Tov de El Frago, dedicado a la epigrafía y la escritura hebra se recuerda también la imprenta hijarana de Eliazar ben Alantasi.

Uncastillo, Sos del Rey Católico, Luesia y Luna, además, han señalizado sus antiguos barrios judíos como tales, para favorecer que se reconozca e identifique un patrimonio diferente, especial. Y en esos tres “cals” la causalidad –o la suerte-, nos permitieron conocer y conversar con las personas que se han comprometido con la rehabilitación de sus antiguos barrios judíos.

De ellos hemos aprendido buenas prácticas que intentaremos aplicar a nuestro proyecto de recuperación de la judería de Híjar. También hemos escuchado consejos, advertencias, sugerencias… y todos los han compartido con nosotros de forma generosa. Javier Bona, desde Tarazona, sigue siendo el motor de la recuperación de las juderías de Aragón. Miguel, de la Posada La Pastora en Uncastillo, nos contó el por qué y el cómo de la recuperación de los vestigios del Barrio Nuevo y el funcionamiento de la Fundación que lo impulsó, y nos abrió las casas privadas para que pudiéramos descubrir gallizos y restos escondidos a la vista del transeúnte. En Sos del rey católico, Javier, en su preciosa casa “El Sueño de Virila” –quizá contuvo un mikvé- nos contó también el por qué y el cómo de la rehabilitación de un lugar en el que se nota la magia con sólo entrar en él.

La visita a la judería de Luna fue una de la mano de la gestora de patrimonio cultural Marián Antón quién amablemente nos dio las pistas para descubrir “la judería antigua más olvidada de Aragón” (artículo en Heraldo de Aragón: La judería antigua más olvidada de Aragón).

Endrezar, Patrimonio cultural, ha llevado a cabo una tarea encomiable de identificación y estudio del “cal”, y también ha impulsado su señalización. No olvidaremos nunca la impresión que causa ver la doble señalización en las calles (la antigua, y la que las identifica como judería), y también algún que otro efecto, doloroso, de vandalismo sobre esas señales blancas y azules. No dejo de preguntarme si destruir los frutos del trabajo de los profesionales entregados a la recuperación del patrimonio del Aragón judío no es igual de incomprensible y vandálico que dejarlo caer, olvidado en la inoperancia y en la indiferencia. .

Unos días más tarde, Marián Antón, representante de la Judería de Luna, nos visitó en Híjar y pudo comprobar de primera mano los efectos que la falta de rehabilitación está teniendo sobre nuestra antigua sinagoga. Y nos tocó el alma la reacción de una niña pequeña ante el preocupante estado de la ermita de San Antón: le dolía, casi le irritaba, ver ese edificio en estado de semiabandono.

Cuando una pequeña mira, reconoce y siente lo que muchos adultos no siempre queremos o sabemos ver, ha llegado el momento de ponerse manos a la obra por nuestro patrimonio, trabajando como profesionales que somos, pero sin perder la ilusión -casi la ingenuidad- y la energía que ponen los niños en sus historias: porque ellos sí ven futuro. Y por eso vamos a trabajar para que nuestra red de “cals” sea una realidad, y por la puesta en valor patrimonial, cultural, turística y artística de las juderías aragonesas.

Lucía Conte [Tarbut Híjar] (artículo original aquí)

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